La crisis de Internet no supone el final de una etapa, sino un paso más en el desarrollo de una nueva tecnología, aun muy inmadura. Es decir, nos queda mucho por ver.
Y es difícil predecir los efectos reales que tendrá a medio plazo sobre el día a día de los consumidores. Por mucho que las consultoras se empeñen en conocer perfectamente hacia donde vamos.
Asi que seguimos observando e intentando entender qué pasa. Disfrutando de los cócteles que nos ofrece la ciberrealidad. Porque queda mucho camino por andar.
Y leyendo The Economist, que opina lo mismo que nosotros en su último número

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