Telefónica vuelve a la carga con emoción. Con anuncios terribles en los que los clientes de Movistar navegan por móvil para reservar entradas (con lo fácil que es llamar por teléfono para comprarlas), decidir dónde viajar (¿quién no lleva en el coche la Guía Campsa?) o consultar el tiempo (uffff ....).

Es difícil comprender por qué se repiten tantos errores del pasado. Ya está claro que navegar por un móvil es incómodo. Pero que existen ciertos servicios (mensajería, MMS, juegos) que son muy atractivos para el usuario. ¿Porqué entonces saturarlo con servicios complejos ( ¡en un folleto promocional de emoción explican cómo comprar un viaje a Singapur por móvil! ) rescatando una marca que ya fracasó por no cumplir sus promesas?

La paquetización de los servicios móviles y la forma en que se estructure su oferta son claves para el éxito de los nuevos terminales. Con la gran cantidad de servicios y tarificaciones disponibles, o se plantean campañas de comunicación claras y que construyan expectativas que el producto pueda satisfacer o el consumidor reaccionará como mejor sabe: ignorando el producto.