Popular de lujo es un proyecto sobre las imágenes cotidianas de una gran ciudad: los envoltorios, los carteles, logotipos ... es un archivo de la Cultura con Mayúscula. Ellos mismos dicen:
Populardelujo es un proyecto sin ánimo de lucro y en función del patrimonio colectivo, dedicado a dar cuenta, proteger y estimular el capital cultural popular y urbano de Bogotá, Colombia, Suramérica.
Este es un proyecto acerca de nosotros y acerca de la ciudad que hemos construido. Tiene como propósito rastrear aquello que como bogotanos nos es propio -aunque probablemente no exclusivo- y que puede dar pistas sobre una identidad que nos hace falta hacer consciente.
Precioso. Sorprendente. Lleno de imágenes espectaculares.

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PROLOGO:
Uno puede encontrase con varias sensaciones al enfrentar un cuadro de la serie de Sergio Gravier, y esto se debe a que Sergio trabaja en varios planos diferenciados de
nuestra conciencia, jugando con ellos y con nosotros, a la manera de un alquimista que los pone en situación de conflicto, y por fin resolviéndolo todo en una amalgama de poderosa delicadeza que enmarca toda la situación, dejándote, a la postre, entre confundido y extasiado.
Para ser comparativos, la experiencia que nos propone Sergio sería algo así como “encontrarse con los Dioses y los Mitos (todos, los paganos y el cristiano) en una hermosa casita de muñecas hecha de golosinas y chocolates”, donde además, uno sería capaz de sostener un acceso palpable y real con Ellos, hasta podría sentarse a tomar el té con Ellos, claro que servido en un hermoso juego de porcelana china, ya que Ellos se disfrazan exhibiéndose impunes desde una cercanía, desde una similitud con uno mismo, un están aquí y ahora conmigo, para un segundo después desayunarnos violentamente con la situación exquisita que los enmarca, la mirada que nos aleja hacia una contemplación admirativa; una posición doble, brillante, que los torna inmaculados otra vez, más allá de nosotros para siempre.
La Belleza de la que trata la serie de cuadros de Sergio Gravier es una belleza perfecta y casi de juguete, que se mofa de nosotros y de nuestras cosas más sagradas pero desde el camino inverso de la degradación: se torna más bella en su transformación, más específica y particular en el detalle, más frágil y divina en su pequeñez altiva y en su alcurnia dorada de bajo presupuesto.
Porque si bien Sergio Gravier se mete con todos y con todas (Jesús, Marilyn, el Efebo, la Virgen María, el Gauchito Gil) los trata desde un lugar popular, o “pop” si se quiere, Ellos son para todos nosotros, desnudando su condición sacra por un lado, y volviéndose singularmente hermosos por otro.
Y esto Sergio lo hace muy bien, juega con Ellos y con Nosotros.¿Cómo?: enjoyándolos con hermosas baratijas, devolviéndoles un brillo al alcance de todos, rodeándolos de una riqueza majestuosa, pero de mentirita.
Perlitas, brillantina de colores, dorados marcos antiguos, pedacitos de telas brillosas, goma, inocentes pétalos de rosas de plástico: todas son herramientas con las que Sergio Gravier se dispone a jugar con nuestros sentidos, transportándonos a un planeta lúdico donde la belleza es reina y ninguno de los protagonistas pierde ni por un segundo su condición de realeza, aunque por un extraño artilugio de magia, se los ve diferentes, renovados, auténticos en un inesperado y sorpresivo sitial.
Una Áurea Virgen María apoyada en rosas de cotillón y nombrada Flor de Boluda; un exótico General Otomano vestido de Gala que declara sospechosamente Yo no Fui; nuestro Señor Jesús entregándonos su corazón en llamas entre lluvias de glitter y gotas de fantasía; el omnipotente Efebo Gay, tensando músculos y derrochando poder desde la mariconería tersa del platinado de las perlas; Betty Boop lista para montarse en una moto y largarse a la ruta pero, por ahora, estacionada en un suave y anaranjado terciopelo; y Shiva, sabia y consejera iluminándonos desde lo que parece una versión agigantada de un antiguo camafeo de nuestras abuelas.
Todos Ellos y Ellas nos invitan a este juego, manipulan placenteramente nuestro goce ante lo que es bello, nos dicen vení jugá, y a ver si podes quitarme los ojos de encima por un instante, te desafío, ya que las cartas están echadas sobre la felpa verde de los naipes, donde la dulce Vanidad quiebra la suerte de todos estos Ases.
Augusto Lasalvia Carlone.
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