En The Cocktail defendemos que en el diseño de producto lo único que cuenta es la opinión y sensaciones del usuario. Que no sabe de usabilidad, arquitectura, modelos de negocio, etc., pero si de qué necesita, cuándo y cómo. Y cuando realizas proyectos grandes en empresas grandes, esto a menudo se olvida, y acabas diseñando un producto para los inversores, directivos, jefes de proyecto o, peor aun, compañeros de trabajo.
O racionalizando tanto el trabajo que éste pierde el espíritu, y la intuición se pierde y se convierte en un listado funcional.
Creo que una de las claves para hacer buen diseño es tener una metodología muy trabajada y clara, y ser capaza de mandarla a tomar viento en cualquier momento si se considera necesario. Porque el usuario tampoco sabe de metodologías. Aunque el cliente si.
Y todo esto me ha venido a la cabeza leyendo a Kathy Sierra, guru del diseño de producto digital, que publica un excelente resumen de la situación:

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