Cuando yo estudiaba la carrera universitaria, conseguir ciertos libros era una aventura. Los deseabas durante mucho tiempo, luego conseguías un ejemplar de alguien o de algún sitio y, feliz, lo fotocopiabas. Y no lo comprabas simplemente porque si era de fuera de España, era inaccesible.

Si te gustaba algún músico un poco raro, peregrinabas a ciertas tiendas para ver si había llegado algún LP, y cazabas cada pieza con paciencia.

Hablo de finales de los 80s y principios de los 90s. España empezaba a ser moderna, el consumo aspiracional de la dictadura genero una oleada de consumo histérico en los 80s que llevo a la prosperidad de los 90s. Y ahora estamos ya en el siglo XXI, que se caracteriza porque puedes consumir cualquier cosa. Libros, discos, servicios... cualquier cosa. Si tienes el dinero , es tuyo.

El consumo (ni ideología no clase social ni nada: creo que ya todos tenemos claro que el consumo es la verdadera ideología, y que son las formas de consumo las que unen)configura la identidad de una persona (identidad en el sentido social: cómo me ven y cómo veo que me ven). Y el motivo de mi chuflo revisión histórica es porque me he dado cuenta de que, hasta hace unos años, cambiar de identidad no era tan fácil. La variedad de objetos de consumo era muchísimo menor. Y los plazos de consumo mayores. Las cosas circulaban más despacio. Había menos opciones.

Ahora cualquier persona puede tener una identidad online (blog, meetic, flickr ...) y en la calle sustentada en una capacidad de consumo infinita (the long tail), sea real o virtual. Es decir, tenemos muchas más opciones de ser nosotros mismos, o lo que creemos que los demas quieren que seamos. Y sin embargo ( y este es el motivo de escribir este post) el otro día fui a un concierto de Yo la tengo y todo el mundo era igual: ellos y ellas con converse, jeans y camisa de rayas con gran melena compacta, adornada a veces con gafas de pasta.

Y me pregunté: ¿eso es ser alternativo? ¿llevar uniforme?

Pese a la capacidad de generar identidades infinitas, a todos nos sigue gustando mucho sentirnos parte de un colectivo. Por eso, cuantas más elecciones, más fuerte la generación de signos de pertenencia a una comunidad concreta.

Y a lo que quería llegar: llevemos esto a la TV. Cuantas más opciones de canales y tv personalizada (un termino tan 90s) existan, más productos y más fuertes existirán de consumo global. Cuantas más opciones, más Friends, Sopranos y 24s necesitaremos.

Y lo mismo en internet: cuantos más sites haya, más sites globales de referencia necesitaremos (el periódico, el sitio de los amiguetes, etc.).

Porque el éxito de Flickr se basa en que subes fotos para pertenecer a un grupo (de tags) iguales que tu. No para demostrar lo diferente que eres.